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¿Y los sí-sí? JOSÉ ANTICH. 06/11/2010
Saben los lectores de La Vanguardia que las Cartas son uno de los espacios más seguidos del diario. En ellas se expresa libremente gente de opinión diversa sobre los temas más variados. En muchos casos, para mostrar su desacuerdo sobre cuestiones que les preocupan, pero también hay cartas sobre incidentes que les han sucedido o de simple agradecimiento. Siempre es bueno leerlas, porque a veces se encuentra allí la mejor opinión.
En el diario de hoy hay varias interesantes, pero me quedo con una: la que firma Laia Castañeda, estudiante, que relata el porqué de su malestar por las ayudas a los jóvenes de la generación ni-ni (ni estudian, ni trabajan), en la que aparece esta reflexión: “Estudio durante toda la semana, recorriendo unos cien kilómetros diarios para llegar a la universidad, y trabajo los fines de semana para costearme dichos trayectos. Ni el Estado ni la Generalitat me han dado ni un solo céntimo”. Y concluye: “¿Alguien se acuerda de los sí-sí?”. En esas pocas líneas se expresa el desconcierto de muchos jóvenes ante el gasto de alrededor de 20 millones de euros que lamentablemente servirán para bien poco, aunque durante unos meses los ni-ni tengan un salario. Hay otras cartas igualmente interesantes que a buen seguro despertarán su interés, de la misma manera que a nosotros muchas veces nos sirven para desarrollar temas ciudadanos. Esa es también la relación de los lectores con La Vanguardia: una cuestión de confianza. Como la que ha tenido un vecino del Eixample que encontró tirados en el suelo unos documentos oficiales del dispositivo de seguridad de la visita del Papa a Barcelona y los entregó a mediados de semana a RAC1, que ayer los hizo públicos. Sin alarma pero dando un toque de atención ante una visita que estamos seguros de que los cuerpos de seguridad habrán preparado a conciencia.
Saben los lectores de La Vanguardia que las Cartas son uno de los espacios más seguidos del diario. En ellas se expresa libremente gente de opinión diversa sobre los temas más variados. En muchos casos, para mostrar su desacuerdo sobre cuestiones que les preocupan, pero también hay cartas sobre incidentes que les han sucedido o de simple agradecimiento. Siempre es bueno leerlas, porque a veces se encuentra allí la mejor opinión.
En el diario de hoy hay varias interesantes, pero me quedo con una: la que firma Laia Castañeda, estudiante, que relata el porqué de su malestar por las ayudas a los jóvenes de la generación ni-ni (ni estudian, ni trabajan), en la que aparece esta reflexión: “Estudio durante toda la semana, recorriendo unos cien kilómetros diarios para llegar a la universidad, y trabajo los fines de semana para costearme dichos trayectos. Ni el Estado ni la Generalitat me han dado ni un solo céntimo”. Y concluye: “¿Alguien se acuerda de los sí-sí?”. En esas pocas líneas se expresa el desconcierto de muchos jóvenes ante el gasto de alrededor de 20 millones de euros que lamentablemente servirán para bien poco, aunque durante unos meses los ni-ni tengan un salario. Hay otras cartas igualmente interesantes que a buen seguro despertarán su interés, de la misma manera que a nosotros muchas veces nos sirven para desarrollar temas ciudadanos. Esa es también la relación de los lectores con La Vanguardia: una cuestión de confianza. Como la que ha tenido un vecino del Eixample que encontró tirados en el suelo unos documentos oficiales del dispositivo de seguridad de la visita del Papa a Barcelona y los entregó a mediados de semana a RAC1, que ayer los hizo públicos. Sin alarma pero dando un toque de atención ante una visita que estamos seguros de que los cuerpos de seguridad habrán preparado a conciencia.